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Sábado, 26 de septiembre de 2026

Santos Cosme y Damián, mártires

Tiempo Ordinario · Verde · Ciclo A

Completas — DOMINGO (después de las I Vísperas)

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de Santos Cosme y Damián, mártires.

Completas del domingo, después de las I Vísperas

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R. Amén.

Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

Himno

Cuando acabamos el día

te suplicamos, Señor,

nos hagas de centinela

y otorgues tu protección.

Que te sintamos: contigo

sueñe nuestro corazón

para cantar tus loores

de nuevo al salir el sol.

Danos vida saludable,

alienta nuestro calor,

tu claridad ilumine

la oscuridad que llegó.

Dánoslo, Padre piadoso,

por Jesucristo, el Señor,

que reina con el Espíritu

Santo vivificador. Amén.

Salmodia

Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.

Salmo 4

El Señor hizo maravillas al resucitar a Jesucristo de entre los muertos. (S. Agustín)

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;

tú que en el aprieto me diste anchura,

ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,

amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?

Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,

y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis, reflexionad

en el silencio de vuestro lecho;

ofreced sacrificios legítimos

y confiad en el Señor.

Hay muchos que dicen:

«¿Quién nos hará ver la dicha,

si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»

Pero tú, Señor,

has puesto en mi corazón más alegría

que si abundara en trigo y en vino.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,

porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.

Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.

Durante la noche, bendecid al Señor.

Salmo 133

Alabad al Señor, sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes. (Ap 19, 5)

Y ahora bendecid al Señor,

los siervos del Señor,

los que pasáis la noche

en la casa del Señor:

Levantad las manos hacia el santuario,

y bendecid al Señor.

El Señor te bendiga desde Sión:

el que hizo cielo y tierra.

Durante la noche, bendecid al Señor.

Cántico de Simeón · Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.

LECTURA BREVE

Dt 6, 4-7

Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.

R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

R. Te encomiendo mi espíritu.
V. Tú, el Dios leal, nos librarás.

R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Nunc dimittis

Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.

Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

Oración

Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Salve, Regina

Durante el año.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,

a ti suspiramos, gimiendo y llorando,

en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,

vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,

y después de este destierro muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.

Liturgia de las Horas — La Ascensión del Señor